El ministro de Comercio e Industria de India, Piyush Goyal, afirmó el 25 de septiembre que el acuerdo comercial entre India y Estados Unidos está prácticamente "cerrado" (done and dusted), aunque su entrada en vigor solo se producirá una vez que Washington ofrezca a Nueva Delhi una ventaja arancelaria competitiva frente a otros socios comerciales de EE.UU. en el mercado estadounidense.
El marco inicial del acuerdo se había definido en febrero de 2026, pero cambios posteriores en la política arancelaria de Washington obligaron a reabrir la negociación de sus términos. Goyal se reunirá con el representante comercial de EE.UU., Jamieson Greer, en la reunión ministerial de Comercio del G20, prevista para el miércoles 30 de septiembre y el jueves 1 de octubre en Milwaukee, Wisconsin, donde ambos países buscarán destrabar los puntos pendientes.
El ministro indio enmarcó el acuerdo con Washington dentro de una estrategia comercial más amplia: India ya cerró nueve tratados de libre comercio, que en conjunto dan acceso preferencial a mercados que representan cerca del 75% del PIB mundial. Entre los acuerdos en curso, Goyal mencionó avances con la Unión Europea —que incluyó salvaguardas agrícolas y un compromiso adicional de financiamiento climático de US$500 millones—, negociaciones con Canadá en curso tras una reciente reunión ministerial, la primera ronda con el Consejo de Cooperación del Golfo prevista para octubre, y procesos en distintas etapas con Chile, Perú e Israel.
La declaración de Goyal se produce en un contexto de alta actividad diplomática y comercial para India: el país negocia simultáneamente en múltiples frentes mientras el propio gobierno estadounidense atraviesa una semana marcada por la cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington, que Asia Hoy reporta en la sección de Relaciones internacionales de esta edición.
Para las economías de América Latina, la mención explícita de Chile, Perú e Israel entre los socios en negociación con India confirma que Nueva Delhi mantiene una agenda comercial activa hacia la región, en un momento en que India ya se perfila como uno de los mercados asiáticos de mayor crecimiento para las exportaciones agroindustriales y mineras latinoamericanas

