Mientras la conversación sobre tecnología asiática sigue dominada por los semiconductores y la inteligencia artificial de las grandes tecnológicas, esta semana el dato más revelador vino de otro lado: tres startups de rubros muy distintos —electrónica reacondicionada en Malasia, pagos digitales en Indonesia y herramientas de programación con IA en India— cerraron rondas o cambios societarios relevantes, mostrando un ecosistema que se diversifica sector por sector, no solo geografía por geografía.
El caso de 3cat, la retailer malasia de smartphones reacondicionados que usa su ronda de 4 millones de dólares para entrar a Filipinas, ilustra cómo el propio encarecimiento de la electrónica nueva —impulsado indirectamente por la demanda de chips para IA— abre oportunidades de negocio en el extremo opuesto de la cadena de valor: la reventa certificada de equipos usados. Es un recordatorio de que no todas las startups asiáticas compiten por construir la próxima infraestructura de IA; muchas construyen negocios rentables alrededor de sus efectos secundarios.
En Indonesia, la profundización del control de Ant International sobre la fintech DOKU —una de las plataformas de pagos más antiguas del país, con más de 300.000 comercios— confirma que los grandes grupos fintech chinos siguen apostando por el control accionario de plataformas ya establecidas en el Sudeste Asiático, en lugar de construir desde cero. Y en India, la ronda pre-semilla de ByteAsk, fundada por emprendedores que ya habían vendido una startup previa, apuesta por un nicho técnico específico —agentes de IA para programación en C y C++— en sectores tan distintos como defensa, aeroespacial y sistemas embebidos.
El contraste con TSMC, que según reportes de la cadena de suministro planea subir entre 3% y 6% el precio de sus obleas desde enero de 2027 por una capacidad de producción al límite, confirma que ambos extremos del ecosistema tecnológico asiático —la infraestructura de semiconductores y las startups que construyen sobre o alrededor de ella— siguen bajo presión de demanda, aunque de formas muy distintas.
Para los inversionistas y emprendedores de América Latina y España, la lección es que el ecosistema de innovación asiático ya no se agota en los grandes fabricantes de chips: hay oportunidades de coinversión, alianza o referencia comparativa en fintech, retail tecnológico y herramientas de desarrollo de software, sectores donde la barrera de entrada de capital es mucho menor que en manufactura de semiconductores.
Esta es una opinión de Asia Hoy.

