El gobierno surcoreano seleccionó el 22 de septiembre el primer proyecto concreto dentro de su paquete de inversión estratégica de US$350.000 millones en Estados Unidos, pactado como parte del acuerdo arancelario bilateral: una planta de generación a gas de ciclo combinado en Encinal, Texas, con una inversión de US$22.300 millones, según informaron The Korea Times y Bloomberg (replicada por gcaptain.com). La planta, con propiedad compartida al 50% entre Corea y Estados Unidos y socios como Related Companies, NextEra Energy y Lewis Energy Group, espera iniciar operaciones comerciales en 2029 para abastecer la creciente demanda eléctrica de plantas de semiconductores y centros de datos de IA en Texas.
El paquete total contempla US$200.000 millones en desembolsos directos (con un tope anual de US$20.000 millones) y otros US$150.000 millones destinados a cooperación en construcción naval. El asesor de Seguridad Nacional surcoreano, Wi Sung-lac, señaló que ambos países celebraron el avance significativo logrado en las discusiones, tras la reunión entre el presidente Lee Jae-myung y Donald Trump al margen de la Asamblea General de la ONU.
Corea del Sur ya trabaja en dos proyectos adicionales: la construcción de hasta ocho reactores nucleares —una combinación de seis unidades Westinghouse AP1000 y dos APR1400 de diseño surcoreano— y un proyecto de gas natural licuado en Alaska. El ministro de Industria, Kim Jung-kwan, afirmó ante la comisión de comercio e industria de la Asamblea Nacional que el gobierno ha buscado un enfoque equilibrado desde la perspectiva del interés nacional. La aprobación final del proyecto de Texas aún depende de que Trump complete los procedimientos de revisión estadounidenses.
El mecanismo —un fondo de inversión respaldado por reservas del banco central y bonos garantizados por el Estado— ofrece un modelo que países de América Latina y España, interesados en atraer inversión industrial y energética asiática o estadounidense, podrían observar de cerca, especialmente en sectores de energía nuclear y GNL donde Madrid y varias capitales latinoamericanas debaten su propia matriz energética.

