En medio de la visita de Estado del presidente chino Xi Jinping a Washington el 24 de septiembre, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que 140 de los 200 aviones Boeing que China se comprometió a comprar en mayo de 2026 están "en condición sólida", con otros 10 "en proceso de finalización". Así lo reportaron Aviation A2Z y TradingPedia (esta última citando a Reuters), ambas el 24 de septiembre.
El acuerdo original había generado expectativas de compras mucho mayores: Donald Trump llegó a mencionar hasta 750 aviones, y analistas de la industria proyectaban entre 300 y 500 unidades adicionales tras el primer lote. Sin embargo, disputas sobre motores, repuestos y soporte de mantenimiento —con aerolíneas chinas exigiendo garantías de acceso a componentes estadounidenses— amenazan con reducir el número final por debajo de las 200 unidades pactadas.
El consejero delegado de Boeing, Kelly Ortberg, había calificado el acuerdo original como "un tramo inicial", y advirtió en una conferencia de Morgan Stanley que las compras futuras de aerolíneas chinas dependerán, en última instancia, de las propias aerolíneas y sus calendarios. Un analista de la industria citado por Aviation A2Z calificó como un resultado significativo para Boeing el solo hecho de completar el compromiso original, tras meses de incertidumbre que se remontan a la exclusión del fabricante estadounidense de nuevos pedidos chinos desde 2017.
El episodio ilustra que, más allá de la tregua arancelaria general, la normalización comercial entre Washington y Pekín avanza de forma desigual sector por sector.
Para América Latina y España, donde aerolíneas como LATAM, Avianca, Aeroméxico e Iberia operan flotas mixtas Boeing-Airbus, la lentitud en la recomposición del vínculo Boeing-China podría mantener tensionada la cadena de suministro de aeronaves de pasillo ancho a nivel global, con efectos en plazos de entrega y precios de arrendamiento.

