El Gobierno de España está implementando medidas para facilitar la llegada de empresas chinas al país, entre ellas una vía rápida ("fast track") en la Comisión de Inversiones Extranjeras para resolver permisos en un plazo de seis meses y la centralización de la potestad autorizadora en Moncloa y el Ministerio de Economía, según reportó El Español el 23 de septiembre de 2026. El Ejecutivo también evalúa usar el escudo antiopas —diseñado originalmente para proteger a empresas cotizadas europeas— para facilitar la entrada de capital chino en compañías españolas.
El giro se produce en un contexto de fuerte caída de la inversión extranjera tradicional: según El Español, la desinversión de Estados Unidos en España alcanzó 3.851 millones de euros en el primer semestre de 2026, con un saldo neto negativo de 993 millones de euros pese a que el país norteamericano concentró el 23% de la inversión bruta total. La desinversión británica llegó a 3.846 millones de euros, con un saldo neto negativo superior a 2.000 millones de euros.
La desinversión extranjera total en España sumó 9.038 millones de euros en el primer semestre —el triple que un año antes y la cifra más alta desde 2018—, de acuerdo con el registro oficial de inversiones (Datainvex) del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, cuyos datos agregados de inversión extranjera directa (12.446 millones de euros, +31,2% interanual) fueron confirmados de forma independiente por Infobae/EFE citando la misma fuente oficial.
En contraste, la inversión china en España fue de apenas 55 millones de euros en el primer semestre de 2026 y representó solo 2% del total de la inversión extranjera en 2025, frente a 32% de Estados Unidos y 8,5% del Reino Unido, según los datos citados por El Español. En la última década, la inversión china acumulada en España suma 7.611 millones de euros, con compromisos adicionales por unos 7.900 millones de euros repartidos en cinco grandes proyectos.
Para las empresas taiwanesas y de otros países asiáticos que compiten por espacio de inversión en el mercado europeo, el giro español hacia una mayor apertura a capital chino —motivado explícitamente por la retirada de inversores estadounidenses y británicos— es una señal de que Madrid busca activamente diversificar sus fuentes de capital extranjero, incluso en sectores estratégicos donde la inversión china ha generado escrutinio en otras capitales europeas.

