El Ministerio de Defensa Nacional (MND) de Taiwán reafirmó el 23 de septiembre de 2026 que la isla continuará "manteniendo un contacto estrecho con el Departamento de Guerra de Estados Unidos y seguirá promoviendo la implementación de las ventas de armas según lo planificado", según declaró la subportavoz del MND, Chiao Fu-chun, en momentos en que Xi Jinping iniciaba su visita de Estado a Washington.
La declaración se produce en un contexto de incertidumbre sobre el ritmo de las transferencias de armamento estadounidense a Taiwán: Trump aprobó en diciembre de 2025 un paquete de 11.000 millones de dólares, descrito como el mayor de la historia, mientras un segundo paquete por unos 14.000 millones de dólares quedó en suspenso tras la visita de Trump a Pekín en mayo de 2026. Analistas anticipaban que Xi Jinping presionaría a Trump para frenar las ventas durante la cumbre de esta semana en Washington.
"El Gobierno y el Congreso de Estados Unidos han expresado reiteradamente su respaldo a la capacidad de Taiwán de defenderse a sí misma", agregó Chiao, enmarcando las ventas de armas como parte del mantenimiento de "la seguridad y la estabilidad en la región del Indo-Pacífico", en una formulación que Taipéi ha repetido de manera consistente ante cada ronda de negociaciones entre Washington y Pekín.
La postura del MND se suma a otras señales de esta semana que colocan a Taiwán en el centro de la diplomacia del norte de Asia: la declaración conjunta de la reunión trilateral de cancilleres de Japón, Estados Unidos y Corea del Sur en Nueva York —reportada en la edición anterior de este newsletter— reafirmó "la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán", mientras la cumbre entre Trump y Xi Jinping que comienza esta semana en Washington tiene a Taiwán como uno de sus temas centrales, junto con el comercio y la inteligencia artificial.
Para las empresas y gobiernos de América Latina y España que mantienen vínculos comerciales o diplomáticos con Taipéi, la evolución del paquete de armas pendiente será una señal relevante sobre el nivel de compromiso de Washington con la isla en los meses posteriores a la cumbre.

