En un lapso de 48 horas, Taiwán apareció mencionado explícitamente en la declaración conjunta de la reunión trilateral de cancilleres de Japón, Estados Unidos y Corea del Sur, en la reunión bilateral entre Sanae Takaichi y Donald Trump, y será previsiblemente un tema central en la cumbre de Estado entre Trump y Xi Jinping que arranca este miércoles en Washington. La convergencia no es casual: refleja hasta qué punto la isla se ha convertido en el punto de referencia obligado de la arquitectura de seguridad del norte de Asia.
La declaración trilateral reafirmó "la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán" y el rechazo a "cambios unilaterales al statu quo", en el mismo comunicado en que Japón, Estados Unidos y Corea del Sur coordinaron una postura común frente a Corea del Norte. Horas más tarde, Japón ofreció una inversión de 550.000 millones de dólares en territorio estadounidense, en un gesto que la propia Casa Blanca describió como relevante "antes de la visita" del presidente chino.
Que Xi Jinping decidiera saltarse la Asamblea General de la ONU —que se celebra la misma semana a pocas cuadras de distancia— para concentrarse en el encuentro bilateral con Trump sugiere que Pekín prioriza resolver en una sola cita los temas que más le preocupan: el paquete de armamento estadounidense a Taiwán, la extensión de la tregua arancelaria y las restricciones a la exportación de tierras raras, cuyos plazos —10 de noviembre en ambos casos— parecen diseñados para negociarse como un solo paquete.

